Proveedores excluyentes de servicios para el comercio exterior, los puertos privados realizaron organizaron su propio congreso en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires para cumplir un objetivo fundamental: visibilizar la enorme diversificación y el peso federal que tiene la industria portuaria argentina.
La Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC), aprovechó el auditorio para ir un poco más allá del diagnóstico y del planteo de la agenda de reclamos ante las autoridades: trazó tendencias, marcó oportunidades y delineó estrategias de trabajo conjuntas con el sector público para que el cluster portuario permita replicar la eficiencia logística internacional consagrada en la exportación agroindustrial con otros nuevos “unicornios productivos”, como la minería, el petróleo y el gas.
Gabriela Ardissone
“El sistema portuario argentino canaliza aproximadamente el 90% de las exportaciones e importaciones del país. Es decir, nueve de cada diez operaciones del comercio exterior utilizan nuestros puertos. Entre el 60 y el 70% de los insumos que utiliza la industria argentina para su producción ingresan por nuestros puertos”, graficó Gabriela Ardissone, presidente de la CPPC.
Un mapa logístico diversificado y federal
Para desmitificar la idea de que la red portuaria argentina se limita exclusivamente al agronegocio, la titular de la CPPC detalló la especialización de los más de 100 puertos marítimos y fluviales del país, en su gran mayoría operados por capitales privados tras décadas de inversión tecnológica.
Si bien reconoció que el complejo del Gran Rosario es el “segundo nodo exportador más importante del mundo” —desde donde salen alimentos, aceites, biocombustibles y minerales—, Ardissone ponderó el rol de los demás polos que integran la red nacional:
“Este recorrido demuestra una idea central: el desarrollo portuario se construye en red. Los puertos no son solo infraestructura. Son una plataforma estratégica de desarrollo económico”, sentenció.
Competitividad y la agenda de transformación
Ardissone enmarcó los desafíos del sector en un escenario global signado por nuevas rutas comerciales y exigencias ambientales. “En el comercio global actual, los países no compiten solo por productos, compiten con sistemas logísticos”, advirtió.
Para que la Argentina capitalice sus recursos naturales y su capacidad instalada, la directiva delineó una agenda de transformación estructural basada en cuatro ejes innegociables:
“Desde la Cámara de Puertos Privados Comerciales tenemos una convicción clara: cuando el sistema portuario se fortalece, la Argentina amplía sus oportunidades de desarrollo”, concluyó Ardissone. “Si la Argentina quiere integrarse al mundo, exportar más y generar empleo sostenible, el camino es claro: se construye fortaleciendo su sistema portuario y trabajando de manera conjunta y colaborativa”.




